Por Karolina Seibold1

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“¿Tienes tiempo mañana temprano, de 10am a 12pm en la oficina de Escuela Para la Vida (SfL2 )? Tenemos con nosotros al director de un grupo de improvisación de percusión colombiano, quien espontáneamente ha ofrecido darnos un taller. Creo que sería una experiencia extraordinaria. Un beso, Ulla3!”.
El mensaje de texto me llegó un poco antes de las 10am, así que me preparé y con algo de retraso logre llegar, sin que esto sacase de ritmo a Rodrigo4 , el invitado sorpresa. Él asiente con la cabeza hacia mí y me pone en la mano una caja de bambú que normalmente usamos para guardar panfletos en la Escuela para la Vida. Añade a esto un cucharón y me integra sin perder de vista “LA BANDA” ni siquiera por una fracción de segundo.
Joscha5 y Sandra6 en los cubos de plástico, Dum Daba Daba Daba; Lisa7 en el sonajero de Tupperware, Schupa Schupa Schupa Schupa; Ulla y Clara8 en las cajas de madera con cucharas, Uff Tak Tak Tak; José9 en el rallador de cocina, Rrrrrrrrik Tang Tang Rrik; y Kevin10 con las bandejas de papel sobre sus muslos, Flap Flap Flap Flap. Con las mejillas coloradas y los ojos fijos en los gestos de Rodrigo, mis colegas (todos no-músicos declarados) golpean,menean y raspan… “Uno, dos, tres y ahora al unísono! Todos unidos con lo que hay adentro: Bam! Bam! Bam! Bam!”
Rodrigo daba señales tan claras que, aun yo como recién llegada, podía
entender de inmediato. Con la mano plana que desciende bajamos el volumen, con la “S” dibujada en el aire y la mirada solicitante, un solo de José. Y de nuevo todos… Cada uno en su ritmo base. Yo no me lo pienso mucho, Um Klock Um Klock Um Klocka Klocka, golpeo lo que sale, me voy moviendo hacia adelante, y mírame: ¡Soy una beatbox11 humana! Sin embargo, me doy cuenta rápido de que todo esto se trata de otra cosa.
En la segunda vuelta hacemos parejas y debemos dividirnos el compás,
encontrar juntos una figura que pudiéramos mantener como base. Esto
significa especialmente darle espacio al otro. Mi pareja era Joscha y nos
ponemos de acuerdo en un ritmo sencillo: yo le daba una figura y el la
complementaba. Juntos, sonaba ya, a algo musical. Con estas parejas rítmicas, Rodrigo empieza a componer, libre, instintivo. Nosotros le seguimos y empezamos a escucharnos los unos a los otros. Es increíblemente divertido y logramos no salirnos del compás, especialmente gracias al incansable ritmo base de Lisa. Solo entonces, como Rodrigo nos había mostrado con la última seña “acelerar”, nos vamos todos lanza en ristre y terminamos en un caos percusivo.“Y ahora, ¡uno de ustedes!”. Al principio nadie se atreve, pero nos damos valor el uno al otro. De primero acepta José el rol de director. Su resplandor muestra la alegría que siente de que le sigamos y por supuesto que entendemos lo que quiere de nosotros: más fuerte, mas bajo, ritmo base, solo Joscha, solo Ulla… final.
José está orgulloso y nota de inmediato el paralelo con ser el jefe en la cotidianidad: darse cuenta de todos, actuar con previsión y dar señales claras. Todo esto con ánimo y haciéndolo divertido. ¡Una verdadera labor!“
¿Quién quiere ser el siguiente?” Aplaudimos a Lisa para que salga. Ella se compone un poco y su recato desaparece por completo cuando marca el compás inicial. Sus ojos comienzan a centellear y con gestos claros le indica a cada uno su entrada. “¡Anda!” ¿De verdad es esta Lisa? ¿Nuestra tímida Lisa?
La joven que nos guía durante esta improvisación está despierta, curiosa y totalmente apasionada. Con un gran corazón y unas habilidades de liderazgo inmensas.
¡Yo estoy impresionada! Y absolutamente encantada. Por Lisa, por el taller espontáneo y naturalmente por Rodrigo, quien tan juguetonamente nos hace ver, mejor dicho, oír, los momentos elementales de un equipo que funciona:
Oír, dar tiempo, dar espacio.
Guiar, seguir, jugar juntos.
Disfrutar, confiar, fantasear.Y sobre todo, reconocer que menos, es a menudo más. Lo que también significa que en un trabajo en equipo efectivo, el individuo no tiene necesidad de hacer demasiado y el efecto puede aun así, ser fulminante.
¡Gracias Rodrigo!
Gracias Lisa, Sandra, Clara, Ulla, Joscha, Jose, Kevin alias “LA BANDA”.

1 Karolina Seibold, Schule fürs Leben, colaboradora autónoma en el
proyecto “Te cuento”.
2 Oficina de Schule fürs Leben (Escuela para la vida) en Schwarzburgstraße, Frankfurt.
3 Ulla Schuch, Schule fürs Leben, presidenta de la asociación.
4 Rodrigo Alberto Matta, percusionista y director del grupo colombiano La
Percumotora.
5 Joscha Geers, Schule fürs Leben, colaborador proyecto weltwärts.
6 Sandra RadevSchule fürs Leben, supervisora de proyectos.
7 Lisa Marin,Schule fürs Leben, voluntaria del proyecto weltwärts-reverse.
8 Clara SeipelSchule fürs Leben, colaboradora en relaciones públicas.
9 José Luis Callejas,Schule fürs Leben, asistente de la dirección.
10 Kevin RuizSchule fürs Leben, voluntario del proyecto weltwärts-reverse.
11 Beatbox humana: Músicos que utiliza el cuerpo y la voz como instrumento musical.

*Foto: “Rrrrik taka taka buff” por Darnelly Vera, colaboradora de nuestra
organización asociada Escuela para la Vida, Cali, Colombia.
*Traducción al Español por Carlos Valencia.

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